El esmalte amargo: el truco clásico para dejar de comerse las uñas
La onicofagia, o el hábito de comerse las uñas, es una respuesta habitual al estrés que puede afectar a la belleza de tus manos y a tu salud. Entre las soluciones más extendidas y antiguas para combatir este hábito, el esmalte amargo ocupa el primer lugar. Lo puedes encontrar prácticamente en cualquier sitio y en farmacias.
Eficacia del esmalte amargo
El esmalte amargo está diseñado para disuadir de llevarse los dedos a la boca. Aplicado como un esmalte de uñas clásico, deja un sabor desagradablemente amargo que se percibe inmediatamente en cuanto las uñas entran en contacto con la lengua. Esta sensación desagradable es un método de condicionamiento: crea una asociación negativa con el acto de morderse las uñas. Con el tiempo, la mente empieza a relacionar el hábito de morderse las uñas con esta experiencia gustativa desagradable, lo que puede reducir y, con el tiempo, eliminar las ganas de mordérselas.

Las desventajas de este tipo de esmalte
A pesar de su popularidad, el esmalte amargo no está exento de críticas. Para algunas personas, el sabor amargo puede resultar insuficiente para disuadirles de morderse las uñas, sobre todo si el hábito está muy arraigado. Además, el esmalte a veces puede transferirse a la comida o a otros objetos que nos llevamos a la boca, lo que puede resultar muy desagradable. También hay que tener en cuenta aspectos relacionados con la salud, ya que algunos esmaltes contienen sustancias químicas que no están destinadas a ser ingeridas, ni siquiera en pequeñas cantidades.
Mantenerte ocupado para dejar de comerte las uñas
Combatir ese molesto hábito de morderse las uñas puede ser todo un reto, sobre todo cuando el impulso de hacerlo viene provocado por el aburrimiento o el estrés. Veamos otros dos métodos eficaces que se basan en el principio de mantener ocupados tanto la boca como los dedos, para evitar ese hábito.
Mantener la boca ocupada: masticar chicle
Masticar chicle es una solución sencilla y accesible para quienes buscan mantener la boca ocupada y evitar comerse las uñas. La acción de masticar proporciona una distracción. Es un truco práctico que resulta especialmente útil en los momentos en los que uno podría sentirse tentado a comerse las uñas sin siquiera darse cuenta.
Mantener los dedos ocupados: utilizar un objeto
Utilizar un anillo u otro objeto pequeño con el que jugar puede ofrecer una alternativa. Al hacer girar un anillo alrededor del dedo, manipularlo o jugar con un objeto de oficina como una pelota antiestrés, puedes reducir el impulso de comerte las uñas. Esto no solo ayuda a mantener las manos y las uñas alejadas de la boca, sino que también puede servir como técnica de relajación para gestionar el estrés.
Llevar uñas postizas: la solución milagrosa
¿Qué mejor para dejar de morderse las uñas que no verlas? El uso de uñas postizas permite romper el ciclo de morderse las uñas, ya que no tienes acceso a tus uñas naturales durante un largo periodo de tiempo.
Impedir el acceso a las uñas naturales
Las uñas postizas actúan como una barrera física que te impide acceder a tus uñas naturales. Al cubrir la uña natural, dificultan o incluso impiden que te las muerdas y protegen la uña que hay debajo de cualquier contacto directo con los dientes.
Disfruta de una bonita manicura
Además de su función protectora, las uñas postizas te ofrecen la oportunidad de disfrutar de una bonita manicura, lo que puede ser un potente factor de motivación para quienes buscan dejar de morderse las uñas. Gracias a nuestros productos, puedes hacerte con unas uñas postizas que se adapten a tu estilo; puedes empezar con unas cortas para acostumbrarte y luego pasar (o no) a unas largas.
Al ver cómo sus uñas mordidas se transforman en unas uñas bonitas, muchas personas se sienten menos tentadas a retomar su antiguo hábito.
P. D.: ¡Es posible que ya no puedas prescindir de ellas! 😉