La onicofagia: todo lo que hay que saber para acabar con este tic

¿Qué es la onicofagia?

Por definición, la onicofagia es el hábito de morderse las uñas. Se trata de un comportamiento compulsivo que puede estar asociado a la ansiedad, el estrés, el aburrimiento u otras emociones intensas. Las personas que padecen onicofagia pueden morderse las uñas hasta el punto de causarse daños. Aunque la mayoría de estos daños son de carácter estético, existe el riesgo de infección. Las microlesiones provocadas por este comportamiento abren la puerta a infecciones bacterianas o virales, lo que puede agravar la situación.

Las consecuencias de la onicofagia

Desde el punto de vista estético, las consecuencias de morderse las uñas pueden acortarlas debido a la destrucción o provocar la aparición de estrías. La onicofagia es, en la mayoría de los casos, inofensiva, pero puede, no obstante, crear microlesiones cutáneas que pueden derivar en una infección de la uña, como el herpes o las verrugas. Las infecciones pueden extenderse a los tejidos circundantes, provocando dolor y complicaciones adicionales.

Tras varios años, la onicofagia se convierte en onicofagia crónica. Esto conlleva complicaciones en la uña, que puede ennegrecerse. En algunos casos, puede llegar incluso a producirse una destrucción completa de la uña. La destrucción repetida de la uña puede provocar deformaciones permanentes, lo que dificulta, o incluso imposibilita, el crecimiento normal de la uña.

Además de las consecuencias físicas, esto puede acarrear consecuencias psicológicas. Las personas que se muerden las uñas tienden a ocultar sus manos y a avergonzarse de ellas, lo que provoca una pérdida de confianza en sí mismas. Esta vergüenza puede conducir al aislamiento social, lo que aumenta aún más la ansiedad y el estrés, creando así un círculo vicioso difícil de romper.

Consejos para dejarlo

Para dejar de morderse las uñas, hay que quererlo. Y eso empieza por tomar conciencia del problema. Reconocer el problema es el primer paso hacia la recuperación. Una vez que la persona acepta que tiene un problema, puede empezar a explorar diferentes métodos para dejarlo.

El esmalte amargo

El esmalte amargo es la primera solución que se propone en los casos de onicofagia. Este esmalte ayuda a tomar conciencia del tic y a dejar de morderse las uñas. El esmalte se aplica simplemente sobre la uña y, cuando la persona quiera mordérsela, el sabor amargo debería hacer que desista. Este método puede ser muy eficaz para niños y adolescentes, pero también funciona para adultos.

La tirita o la venda adhesiva

Esta solución, aunque no es muy estética, permite evitar que se siga dañando la uña ya mordida. Basta con colocar un trozo de tirita sobre la uña y listo. La tirita actúa como una barrera física, impidiendo el acceso fácil a la uña y recordándole constantemente a la persona que no debe mordérsela.

Una bonita manicura

Es una solución original que puede ayudar de verdad a las personas afectadas. Ponerse un esmalte semipermanente o incluso uñas postizas puede ayudar a dejar de mordérselas. Si te da miedo dañar aún más tus uñas con las postizas, existe la solución de las «gel pads», disponibles en . Estas uñas postizas tienen la misma eficacia, pero sin dañar la placa ungueal. Una manicura profesional también puede fortalecer las uñas, haciendo que sea más difícil mordérselas.

Mantener la mente ocupada

En momentos de estrés, en lugar de morderse las uñas, hay que encontrar el método que mejor se adapte a cada uno. Por ejemplo, masticar chicle, tener un objeto antiestrés en la mano o incluso practicar una actividad manual o deportiva. El deporte puede ayudar realmente a reducir la tensión provocada por el estrés y evitar morderse las uñas. La meditación y los ejercicios de respiración también pueden ser herramientas muy útiles para gestionar la ansiedad.

Los profesionales de la salud

Si con todas estas propuestas no consigues resultados, o si sientes la necesidad de recibir apoyo, puedes plantearte seguir una terapia con un psicólogo o un psiquiatra. El profesional podrá ayudarte a dejar este hábito e incluso a comprender de dónde proviene esa necesidad. La terapia cognitivo-conductual (TCC) suele ser eficaz para tratar los comportamientos compulsivos, incluida la onicofagia.

En el caso de la onicofagia, es importante acudir también a un dermatólogo para prevenir cualquier riesgo de infección. El dermatólogo puede prescribir tratamientos para los daños causados en las uñas y los tejidos circundantes, así como recomendar productos para fortalecer las uñas y favorecer una recuperación saludable.

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